chasquear los dedos dejó de ser suficiente
para que los semáforos cambiaran a verde,
el niño dios dejó de hacer ruido en el techo
cada veinticuatro de diciembre,
los elefantes dejaron de tener razgos humanos,
papá perdió sus poderes divinos.
ya no es capaz de enfriar el día mas caliente del año
levantando una ceja,
tampoco nos volvemos mudos a las siete de la noche,
y cuando la salsa me pringa la blusa,
el mundo no se acaba.