me cubro el último pelo
debajo de las cobijas;
abrazo mi vaca de peluche.
cuando el día no pinta bien,
la burbuja de mis seis años
me protege de la realidad.
me cubro el último pelo
debajo de las cobijas;
abrazo mi vaca de peluche.
cuando el día no pinta bien,
la burbuja de mis seis años
me protege de la realidad.
compré Cofal,
me froté las piernas.
me metí en la cama,
cerrando los ojos
quise, por un momento,
volver a los primeros años
de mi adolescencia,
esos días, cuando,
lo único que dolía por dentro,
eran los huesos creciendo.