muero por las noches,
en la oscuridad de tu ausencia.

muero por las noches,
en la oscuridad de tu ausencia.

confío en ser más vulnerable
a las ovejas invisibles,
que a las pastillas baratas
compradas en una farmacia 24/7.
mis pies extrañan la arena;
la violenta brisa,
vacío de baja presión,
en un estrecho país
que une dos mares.
ser nube,
-gotas de agua suspendidas
sobre tu cabeza-,
moverme en dirección
paralela a la costa,
mientras vos
me buscás forma.
se cayó el botón
de la última camisa
que dejaste por aquí.
me gustaba usar
esa camisa de hombre
para recoger el pan
de las mañanas.
ahora, por el ojal,
se cuela el aire,
derecha o izquierda,
enfría el pezón.
es hora de aceptar
que te has ido;
usar la camisa
para limpiar zapatos,
sacudir el polvo
secarse los mocos.
restaurante chino,
te de jazmín, tabaco.
el pasado me pide,
a gritos, una cerveza;
espero a alguien que no llega.
los minutos se detuvieron
hace más de diez.
el Ángel de la Persistencia
amenaza con presentar
su carta de renuncia.